El Celler de Gelida ofrece una amplísima selección de vinos de todo el mundo: vinos de Francia, de Italia, de Austria, de Alemania, de Portugal; pero también vinos Australianos, neozelandeses, californianos, chilenos, argentinos; y, naturalmente, vinos de todas las denominaciones de origen españolas. La enumeración completa sería tan prolija que superaría ampliamente los límites de esta introducción. Porque a todo ello hay que añadir su oferta de más de 100 añadas, joyas de coleccionista -oportos desde 1886, burdeos y riojas desde principios de siglo- y las mejores reservas de las mejores marcas: sin olvidar una amplia oferta de cognac, armagnac, brandy, ron, whisky, aguardiente y licores de todo tipo y una variada selección de cervezas.
CINCO GENERACIONES DE BODEGUEROS
Toni Falgueras nace hace más de 50 años en la misma casa de la calle Vallespir donde tiene su establecimiento allí donde su bisabuelo Ton "toro", fundara la bodega Gelida, dando inicio a una saga de cinco generaciones -hasta hoy- de comerciantes de vino. En este alumbramiento entre barricas y toneles esté quizá el secreto de su vitalidad inagotable. Vistiendo aún de corto y sin una vocación definida, se pone a trabajar en el negocio familiar. A pesar de regentar una humilde bodega de barrio, el abuelo y el padre de Toni ya tenían muy claros los conceptos de calidad y buen servicio.
DE LA BODEGA A LA TIENDA ESPECIALIZADA
Tal como está planteado, el negocio languidece, y Toni Falgueras toma una decisión, transformarse o cerrar. Entonces emprende un viaje por Europa para comprobar si existe una alternativa. Decide lanzarse a la transformación de la tradicional bodega en una tienda especializada. Desde entonces -y de esto hace ya más de veinte años- su actividad ha sido imparable: remodelación del local, viajes a Francia, a Oporto, a California, a Australia, a Chile, a Argentina, creación de una empresa distribuidora y otra de importación de vinos, galardonado con las órdenes de Caballero de Médoc, de Clos Vougeot, de Armagnac, de Beaujolais, Presidente de Mestres Cellerers de Catalunya, miembro de la Academia de Tastavins de Sant Humbert, de la Cofradía del Cava y Premio Victor de la Serna en 1990. Estos son sólo algunos de sus logros más destacados. Pero Toni Falgueras es un hombre lleno de proyectos.
La idea que actualmente acaricia con más cariño es la de convertirse en afinador de vinos. En el local que posee frente al Celler de Gelida posee una bodega capaz de albergar 100.000 botellas en condiciones óptimas para su maduración. Toni Falgueras adquiere las mejores cosechas en plena juventud y las deja reposar en el silencio de sus cavas hasta que alcanzan su punto óptimo, con todos los servicios anexos que esto conlleva, posibilidad de ofrecer grandes vinos a mejor precio, servicio de guarda para los clientes, amigos, etc.
El Celler de Gelida, un tesoro oculto en las entrañas del popular barrio de Sants, un comercio con solera que siguen visitando los vecinos de toda la vida, junto a un nutrido grupo de peregrinos del vino venidos a propósito desde distintos puntos de la ciudad, España y de más allá.
ELEGIDO Y AFINADO
En el Celler de Gelida tenemos de todo... ó casi... "Somos casi más conocidos por lo que no tenemos que por lo que tenemos". Porque tan elegido es lo que está como lo que se ha decidido a propósito, con premeditación y alevosía, que no esté. En la calle Vallespir no hay vinos industriales, sino los que tienen más personalidad; tampoco son necesariamente vinos carísimos, porque la calidad no se mide siempre por el precio. Son, en ocasiones, vinos de zonas no tradicionales y de bodegas poco o nada conocidas.
Por ello, el Celler de Gelida tiene un lema, que menciona a menudo Toni Falgueras y que se repite en sus tarjetas de visita: Elegido y Afinado. "Elegido porque tenemos lo mejor; y afinado porque nos preocupamos del tiempo óptimo de consumo". Y es que al igual que hay un vino para cada oportunidad, cada vino tiene su copa, su temperatura y su periodo de conservación ideal.
ANTE TODO PROFESIONALIDAD
"El vino hay que ir a buscarlo, no esperar a que venga. Es fundamental conocer al elaborador, ver como trabaja, como cuida su producto, para hacerte una idea de la calidad y la garantía del vino". Y de ahí que, cuando sus obligaciones se lo permiten, visita sistemáticamente los países vinícolas para establecer contactos, consolidar relaciones antiguas o conocer nuevos vinos. Además, se ha impuesto desde sus inicios la ardua tarea de no vender ningún vino que no conozca personalmente. Y en nuestro establecimiento hay unos 3.500 productos distintos.
En su afán de ofrecer un buen servicio, se preocupa por catar todas las nuevas cosechas, con el fin de ofrecer sólo las mejores a su clientela. "Quien se preocupa por comer y beber bien es siempre una persona inteligente que no se deja engañar, y yo debo ofrecerle productos de calidad. Beber menos y beber mejor, ésa es la máxima que aconsejo a todos mis clientes".
LA INFORMACIÓN AL CLIENTE
El Celler de Gelida no destaca solamente por la cantidad y la calidad de la oferta. Aquí, la atención al cliente está reforzada por la información sobre el producto. En las estanterías, cada vino está provisto de una etiqueta donde figuran los datos más importantes: tipo de vino, procedencia, añada, variedades empleadas en la elaboración, notas de cata, tiempo de conservación, gastronomía y precio de venta, y una valoración de los vinos recomendados con símbolos visuales.
CATAS PERSONALIZADAS
El Celler de Gelida pone a disposición de empresas y grupos, un nuevo servicio: Las Catas Personalizadas.
La quinta generación del Celler de Gelida (Meritxell Falgueras i Febrer y Ferran Falguera i Febrer) organizan estas catas concertadas y totalmente personalizadas, según conocimientos de los asistentes e inquietudes vitivinícolas.
Las Catas son conducidas por Meritxell Falgueras i Febrer, summiller y experta en lenguaje del vino. Las Catas se realizan en la sala de Catas situada enfrente de la tienda, Vallespir 88.